martes, 5 de febrero de 2008

Mark Belletini: "Entonces, ¿Por qué adorar o venerar?"

http://www.firstuucolumbus.org/sermons/mb20011125.htm

Mark Belletini, Ministro de la Primera Iglesia Unitaria Universalista de Columbus Ohio

(Traducción y recopilación del servicio: Francisco Javier Lagunes Gaitán)

Palabras de bienvenida Gary Kowalski

Nos reunimos aquí para reverenciar lo sagrado:

para buscar la verdad, crecer en el amor, unirnos en el servicio;

para celebrar la belleza de la vida y encontrar remedio para su dolor;

para honrar nuestro parentesco humano y con la tierra;

para crear un mundo más compasivo,

empezando por nosotros mismos;

para maravillarnos ante el misterio que nos dio nacimiento;

para encontrar valor para el fin de la jornada;

y para escuchar la sabiduría que nos guía,

en la quietud de este momento.

Invocación Dr. Davidson Loehr

Este es un Tiempo Sagrado, este

Y un Espacio Sagrado, este

Un lugar para preguntas más profundas que las respuestas,

Una vulnerabilidad más poderosa que la fuerza,

Y una paz que sobrepasa todo entendimiento,

Es un Tiempo Sagrado, este.

Iniciémoslo juntos en una canción.

Encendido del Cáliz Gordon B. McKeeman

"¡Hágase la luz!" Que brille en lugares obscuros, en momentos de dolor, en momentos de aflicción, en la obscuridad del odio, la violencia, la opresión, donde hay desaliento y desesperación. Dondequiera que la obscuridad sea puesta a volar "¡Hágase la luz!"

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Palabras de dedicación Michael A. Schuler

Si estás orgulloso de esta iglesia, conviértete en su defensor.

Si te preocupas por su futuro, comparte su mensaje.

Si sus valores resuenan profundo dentro de ti, dale una medida de tu devoción.

Esta iglesia no puede sobrevivir sin tu fe, tu confianza, tu entusiasmo.

Su destino, la mayor esperanza, está en tus manos.

Primera lectura. (Viene de un sermón de 1849 sobre los sacramentos por el gran ministro y profeta Unitario Theodore Parker. Él fue un abolicionista, y es llamado profeta debido a que nunca rehuyó decir la verdad incluso cuando no era popular).

Para saber a quien veneras, déjame verte en tu lugar de trabajo, déjame escucharte en tu ocupación, déjame saber cómo rentas casas, cómo obtienes tu dinero, cómo lo ahorraste y lo gastaste.

Segunda lectura. (Es un poema de la destacada poetisa mística hindú del siglo XVI, Mira Bai, quien tuvo una devoción especial hacia Krishna).

Aquellas nubes

—que miré elevarse, oh Obscuro,

negro como ceniza, y amarillento,

montadas sobre mí como una cadena montañosa.

Desgarradas, despiden lluvia

por casi dos horas.

Por doquier se junta el agua,

sobre los campos, sobre la verde, verde tierra.

Mi amor, estás en alguna parte al otro lado

de aquellos empapados campos verdes,

tal vez en un país lejano.

También estoy empapada, parada aquí a la entrada,

mi pelo, mi cuerpo arropado por sábanas de agua.

Mirabai se inclina ante el poder que pone

cadenas montañosas en el cielo,

Me refiero a ti, oh Obscuro,

viejo de tantos siglos, indemne,

pero nunca, nunca, apagas mi sed,

aún con toda esta agua.

Sermón: "Entonces, ¿por qué adorar o venerar?"

Cuando conozco a alguien por primera vez, frecuentemente se atemorizan cuando aparece la cuestión de a qué me dedico, mi llamado; mi vocación.

Casi invariablemente, cuando la gente se entera que soy ministro, actúan de manera diferente. Ya no soy mas una persona, soy una idea, y ciertamente una muy enrarecida. La gente de repente se disculpa por usar ciertas palabras, o asume que yo debo creerme Cristo Segundo, un ser al que difícilmente puede uno acercarse como simple mortal.

Si están fumando, apagan su cigarro. Si mencionaron la palabra "cerveza" en una frase, suplican mi perdón. Y todas las bromas sobre sexo son ocultadas rápidamente tras la solapa de sus mentes.

Debo admitir que esta actitud me confunde, dado que todos los clérigos que conocí siendo niño no mostraban esa clase escrúpulos.

Los sacerdotes que conocí se aventaban sus whiskeys sin pena. Y mi maestro de francés en la preparatoria, Fray Derosier, nos enseñó la primera persona singular de "Yo fumo" (Je fume) al menos una vez cada día al encender su cigarrillo y exhalar el humo en el salón. Y francamente, los chistes sexuales eran la especialidad de la orden religiosa a cargo de mi educación

Así que les explico que no soy la clase de ministro ante el cual necesitas retorcerte de pena todo el tiempo, agrego que la iglesia que sirvo no está definida por tan estrechos canales de práctica religiosa. Usualmente me piden que les describa nuestra congregación.

Pero cuando termino de contarle a esta gente sobre la típica diversidad teológica en una congregación Unitaria Universalista, incluyendo el enfoque agnóstico preferido por tantos, ya están completamente confundidos.

"Entonces, ¿Por qué adorar o venerar?"

Desde luego, solían hacerme la misma pregunta desde dentro, cuando comencé a atender congregaciones Unitarias Universalistas.

"¿Acaso venerar no significa inclinarse y arrodillarse? ¿No es degradante? ¿No es indigno? ¿Por qué usar del todo la palabra veneración?"

Bien, no es una pregunta terrible, en realidad. me parece buena. quiero explorar un poco este asunto en esta ocasión.

OK, sí, es verdad. Muchas de las palabras hebreas traducidas como "veneración" en la Biblia –'segad', 'shakhah'– significan literalmente, "agacharse".

Pero me parece un quisquilloso prejuicio europeo considerar con tanta aversión la acción de inclinarse. Más de la mitad de los habitantes del planeta considera la reverencia como un saludo respetuoso, no más degradante que quitarse el sombrero, o darse la mano, o besar la mano –para el caso. La gente educada en diversas tradiciones europeas protestantes y Unitarias Universalistas puede, de hecho, encontrar desagradable la naturaleza física del acto de inclinarse, esto es, que involucra al cuerpo más que a la mente.

Ciertamente los puritanos en este país se mostraron un tanto dudosos sobre las cosas del cuerpo. Oh, lo sé, he leído los libros, los puritanos difícilmente fueron tan mojigatos, como la moderna mitología de Hugh Hefner los presentó. Pero, en su intento de eliminar de su ritual todo lo que llamaron el "papismo" (un término desdeñoso para el Catolicismo), eliminaron algunas líneas muy interesantes del "Libro de oración común" anglicano, su libro heredado de adoración. En la ceremonia de la boda de ese libro, en mi ejemplar de la primera edición de 1549, los votos dicen, "con este anillo, te desposo: este oro y plata que te doy: con mi cuerpo yo te adoro: y con todos mis bienes mundanos te doto".

"Con este anillo" es todo lo que quedó en la versión usamericana de esta ceremonia. La declaración sexual, afectiva, "con mi cuerpo yo te adoro" ha sido eliminada, así como la declaración de compromiso económico "con todos mis bienes mundanos te doto".

Así que ahora, todo lo que queda en la mayoría de las ceremonias modernas es una simple promesa de amor; los votos de adoración y generosidad… la carne y el dinero, son hechos a un lado como temas indignos para semejante ceremonia. Nunca quiere uno hablar en público sobre sexo o finanzas. Es embarazoso ¿no es así? Algunas cosas es mejor callarlas graciosamente.

Pero por lo que a mí concierne, los puritanos nos perjudicaron al reducir el concepto de matrimonio a algo tan efímero como "enamorarse". Algo que es mucho más fácil de hacer que permanecer casados.

Pero la palabra "worship" (adoración, veneración, culto) en esa frase sorprende a mucha gente actual. De ninguna manera puede interpretarse como "inclinarse ante" como la gente pareciera querer hacerme creer. Es una palabra noble, claramente, una promesa sagrada de valorar, respetar y honrar al otro… con el propio cuerpo.

Y desde luego esto es exactamente lo que "worship" (adoración) significa en inglés, dado que la raíz 'wor' en 'worship' es la palabra "worth" que significa 'valor'. Cada vez que veneras algo ("worship"), realizas un acto de asignar valor profundamente, de cantar su valía singular. El sufijo 'ship' es el mismo de palabras como 'friendship' (amistad) y es una variante de la palabra "shape" (forma).

De este modo, "worship" (venerar) es nuestra manera humana de tratar de dar forma a nuestro entendimiento de lo que es más precioso, más valioso, más honorable. Es un proceso no muy diferente al de extraer plata del mineral bruto, o a cernir el trigo para separarlo de la paja. La veneración insiste en que la teoría de la relatividad está bien para la física, pero hace estragos cuando la aplicas al comportamiento humano. Gandhi no es Herman Goering, aunque el pensamiento de Gandhi fue detestable en ocasiones, y Goering tuvo sus momentos amables. La Madre Teresa no es Pol Pot, aunque la Madre Teresa podía ser controladora y se sabe que Pol Pot sonreía. Todos los seres humanos no son lo mismo. Algunos comportamientos tienen un mayor valor positivo que otros.

Bertrand Russell, en su famoso ensayo "The Free Man's Worship" ("El credo del hombre libre") afirma que la naturaleza misma está libre de valores, y que solo los humanos atribuimos valor a las cosas. Sólo la gente dice que algunas cosas son buenas, y otras cosas, malignas. Desdichadamente, no tiene una elevada esperanza de que los seres humanos repentinamente se vuelvan sensibles sobre las cosas. Cuando fue criticado por otros filósofos, como Brightman, por su sentido de relatividad cósmica absoluta, y su pesimismo general sobre la humanidad, Lord Russell aceptaba que él mismo veía algunas cosas más valiosas que otras. Pero, él solo podía considerar estos juicios como de origen emocional, no como juicios objetivos. Por ejemplo, cuando él entrevistó a Vladímir Ilich Uliánov (Lenin), y Lenin habló con desenvoltura de liquidar a algunos de sus enemigos, esto es, de asesinarlos, Russell se indignó. Él pensó que tan desdeñosa actitud hacia la vida humana era completamente terrible. Yo estoy de acuerdo.

Pero según su propia filosofía declarada, él tuvo que admitir que Lenin tenía sus propias "razones", su propia lógica para hacer lo que hizo, basado en su visión lógica sobre cómo debería ser el mundo. El corazón de Russell es la parte de él que no aprobaba esta lógica. Cierto, él no sintió la necesidad de consultar los mandamientos de Dios para expresar su repugnancia: era una simple repugnancia humana.

Bueno, tal vez Russell tuvo razón. Tal vez los seres humanos no pueden, con su puro poder mental, determinar qué tiene un valor eterno, y qué no lo tiene, al estudiar el mundo natural del que son parte. Tal vez el universo es silencioso, y no muestra signos de demandas morales últimas. Tal vez el mandamiento, "No matarás" fue cincelado sobre la piedra por un profeta humano anciano y no por la eterna flama de Dios en un torbellino.

Pero sabemos que Russell fue difícilmente la primera persona que dijo semejantes cosas Las escrituras hebreas dijeron mucho antes lo mismo que Russell dijo. Ellas dicen claramente "Nunca digas que has visto a Dios, ya que mentirás cuando lo hagas. Ninguna imagen es Final, ningún camino es Eterno, no te inclines ante nada falso y tonto, ¿Y sabes qué? La mayoría de las imágenes de Dios que podemos concebir no son terriblemente buenas. No veneres ninguna cosa, ni a cualquier cosa que simplemente te recuerde tu propio rostro".

No tengo problema con eso.

Pienso que discernir lo falso de lo verdadero, lo trivial de lo sublime, lo falaz de lo honesto, es en sí mismo un trabajo bueno y valioso, una encomiable manera de invertir el propio tiempo.

Esto es claramente lo que la veneración significa para mí, más que su significado restringido a un servicio de adoración dominical, la veneración es por lo anterior una forma de vida, no solamente un momento de la mañana del domingo. Pero en el servicio de veneración en nuestra iglesia libre, los agnósticos pueden adorar junto a aquellos que adoptan imágenes de lo divino, porque la buena veneración siempre recuerda a los teístas que ninguna imagen es final, y siempre les recuerda a los agnósticos que la lógica y el conocimiento por sí mismos, como Russell mismo fue forzado a admitir cuando se sintió arrinconado, no son suficientes. Está esta cosa llamada amor, o devoción si lo quieres así, o incluso compromiso, que está presente también en cómo vivimos nuestras vidas.

Tú sabes. El amor, como el amor que Grace descubrió en la historia infantil de esta mañana, el amor por uno mismo y por los otros, que ella exigió conforme bailaba con Peter Pan, volando por encima de la insignificancia y el prejuicio a través de la fe que sus seres amados le ayudaron a encontrar… en ella misma. O como el maestro Jesús sugirió, "¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?" (Lc. 12.57). El universo no decidirá las cosas por ti. No tiene valores dentro de sus pliegues, excepto valores humanos, que tú… una auténtica parte del universo… mencionas y escoges para ti mismo. Y estos valores no son escogidos por simple tiro de dardos al azar. No son todos simplemente relativos, una cosa sería tan buena como la siguiente, como para engañar a la igualdad de esfuerzos. Al trabajar juntos, podemos comprenderlo, y comprender, por consiguiente, cómo viviremos nuestras vidas de la mejor manera.

Y por ello la adoración que los Unitarios Universalistas practicamos a lo largo de los años es tanto emocional como racional, plena de imágenes y de ruptura de imágenes. Nuestro culto es tanto educativo, como celebrativo, lleno de relatos y de interpretaciones inusuales de los relatos.

Hace mucho comprendimos que no hay una manera de hacer pasar nuestro hilo a través del laberinto de conflictos del estilo que Amazing Grace enfrenta en la historia sin la ayuda de otros, otros de nuestro lado. Seguro puedes adorar en los bosques, de manera solitaria, pero consideramos que venerar juntos es más enriquecedor, por no mencionar que es más fácil tamizar lo falso de lo verdadero entre muchas manos, no solo dos.

Nuestros antepasados tomaron el estilo intelectual de la veneración judía, el juguetón estudio de textos, vinculado con los conceptos cristianos de canción y poesía y de vida-confesión, y los entretejieron en nuestra particular versión de las cosas. Racional aunque divertido. Hay que tener cuidado. Un poco de precaución para algunos gustos, supongo. Pero siempre ponemos la veneración al servicio de la profundización humana. Nunca es simple excitación para nosotros, ni descarga emocional, ni, para el caso, fría lógica matemática

Pero la veneración no sucede solamente el domingo por la mañana, con el patrón rítmico cuidadoso de silencio y canción, palabra y relato, oración y ofrendas. Theodore Parker, en el pasaje que antecede a este sermón dice que puedes decir qué es lo que veneran las personas, o a qué dan más valor, al mirar cómo viven su vida cotidiana lejos de la adoración dominical. Te aseguro que resultó un asunto incómodo cuando predicó este pasaje por primera vez, y todavía es incómodo 150 años después, porque recuerda que los puritanos ganaron en los asuntos del sexo y el dinero. El sexo todavía es una cochinada para la Usamerica moderna, el dinero todavía es sucio, y es indecente sacar los temas de sexo y dinero por cualquier razón, porque se supone que hace que la gente se sienta culpable, o incómoda, o algo. Pero aunque nos haga retorcernos de la pena, creo que Parker tenía razón. Nuestras vidas son una revelación de nuestra fe. La gente honorable venera todo el tiempo, no solo los domingos, también los lunes. Cómo gasto, cómo amo a otra gente, cómo evito los problemas, cómo distraigo la atención, cómo trato o maltrato a alguien más, con advertencias para que se alejen o con compasión, con insinuaciones o con honestidad… todo esto me habla sobre el objeto de mi veneración. ¿Es la seguridad? ¿O contar con elogios de otros al alcance de la mano? ¿O la popularidad? ¿O la ventaja competitiva? El Dios de una persona no siempre se ve como un Dios. O como Ralph Waldo Emerson, un colega de Parker dijo una vez, "Una persona venerará algo. No te quepa duda de eso. Podemos pensar que nuestro tributo se paga en secreto en los lugares recónditos obscuros de nuestros corazones, pero saldrá. Aquello que domina nuestra imaginación y nuestros pensamientos determinará nuestras vidas y carácter. De ahí que, nos corresponda tener cuidado de qué veneramos, porque lo que veneramos, en eso nos transformamos". Palabras fuertes con las que no tengo conflicto. Otra vez, los hebreos tenían razón al sugerir que el objeto último de nuestra veneración no fuera una mera cosa, sino más bien, Ninguna Cosa, que llega a ser lo que llegará a ser, el fluir de las cosas en la danza llamada universo.

Mira Bai la poetisa entendió esto. Ella está llena de veneración, de amor, por su amado invisible, su Obscuro, Krishna. Ella no reclama verlo, solo a las nubes tormentosas que ascienden como montañas. El objeto de su devoción está lejano, a través de los campos, tal vez en un país diferente. Pero ella permanece bajo la lluvia que empapa los campos y mira la cadena montañosa de las montañas en el cielo y se inclina ante el poder que levanta esas sierras nubosas en el cielo. Ella no sabe cómo se ve este poder, ella solo sabe que es digno de maravillarse y de su adoración, de sus reverencias. Su voluntad no es nada comparada con el poder mecánico de la tormenta. Ella posee su propia humildad ante toda esa majestad, su propia fragilidad sin garantías de que corresponderá a su amor. Su reverencia es una bella expresión de veneración privada, de una que expresa bien la belleza de la experiencia de aquellos que son un poquito menos precavidos hacia ésta. E incluso toda esa agua nunca apagará su sed.

Reverencia. Esa extraña palabra otra vez. Pero escucha estas palabras de un joven adolescente Unitario Universalista que tomaba un curso de educación religiosa en su iglesia en Ithaca, Nueva York, con un temario que le presentaba los estilos de adoración de otros grupos religiosos. La clase asistió a un servicio de Vísperas en la abadía benedictina local. Esto es lo que él escribió en el boletín de la iglesia: "En la capilla, los monjes se arrodillaban, se levantaban y se agachaban, sus cuerpos se inclinaban hacia delante desde la cintura. Pero yo no me pude mover. Esto es razonable. Fui criado en una iglesia en la que nadie se arrodilla ni se inclina. Físicamente, estoy muy inhibido, así que no me muevo fácilmente. ¿Acaso si se me sugiriera sería capaz de arrodillarme, aunque solo fuera en sentido figurado? Yo quería arrodillarme, eso es lo importante. Pero no pude. Arrodillarse y asumir el significado de esta acción sería atemorizante, porque hay una obscuridad en arrodillarse y una obscuridad en nosotros sobre la que no podemos razonar. Ustedes me han enseñado el miedo a la forma sin significado, y eso está bien. Pero habiendo evitado las formas, a veces han evitado la obscuridad, y es de la obscuridad de donde surgen las preguntas reales".

"La preguntas reales" ¿Y no se supone que son estas preguntas, al menos, algo que decimos que caracteriza a nuestro enfoque religioso?

Cerraré con las palabras de mi finado amigo ministro, Dan O' Neil. Dan no evitaba maldecir de vez en cuando. Tomaba vino con sus alimentos, y hacia tiernamente el amor a su mujer. Vivió la clase de vida clerical que tiene sentido para mí. Sensual, ricamente humana y compasiva. Murió de un cáncer fulminante a la edad de 50, hace unos pocos años, fue una pérdida para todo nuestro movimiento. En su boletín, Dan una vez escribió estas bellas palabras que concuerdan con Ken Patton, quien en la lectura responsiva anterior nos recordó que no veneramos "agachándonos", pero que también estuvo de acuerdo con nuestro joven filósofo de Ithaca. "No nos agachamos", escribió, "pero reverenciamos. Reverenciamos el valor de nuestra existencia, lo milagroso de la vida como es. Nos reverenciamos a nosotros mismos, al universo mismo que ejecuta una breve danza de conciencia antes de volverse a mezclar en el flujo de la creación. Reverenciamos a nuestros acompañantes en esta danza cósmica. El acto de veneración es así el acto de despertar para ver el valor último de nosotros mismos y del universo del que somos un integrante. Es recordar quiénes somos, y re-integrarnos a nosotros mismos (como cuerpos) a la ejecución de los simples sacramentos la iluminación de cada día (como lo puso un maestro), cortar la leña y acarrear el agua".

Ante ustedes me inclino, a la obscuridad y a la luz ante mí, y ante toda la maravilla de ello.

Oración Mark Belletini

Es un don aún ser capaz de aprender,

incluso cuando uno ha aprendido demasiado.

Es un don aprender cómo decir sí y cómo

decir no, y conocer la diferencia.

Es un don no verse a sí mismo por arriba o por debajo

de cualquier otro en la tierra.

No obstante, es un don rehusarse a imaginar que mi vida singular es la plantilla sobre la que otras vidas son cortadas.

Es un don recobrarse de las heridas inflingidas por un mundo ya herido, al salirse del camino de la curación que trabaja mejor cuando no estamos en el camino.

Oh Obscuro y Bello Dador de Vida,

por siempre escondido para mantenerte seguro en metáforas

y resguardado en buenas, vidas de lucha,

recuérdame hoy y cada día que los dones no pueden ser despojados, y que no hay absolutamente ninguna

razón jamás para estar avergonzados de quiénes somos.

Afirmación Edward Everett Hale (Lectura al unísono)

Soy uno solo, pero aún soy uno. No puedo hacer todo, pero aún puedo hacer algo. Y porque no puedo hacer todo, no me rehuso a hacer algo que puedo hacer.

Bendición Theodore Parker

Que sea la nuestra una religión que, como la luz solar, vaya a todas partes

su templo, el espacio;

su santuario, el buen corazón;

su credo, toda la verdad;

su profesión de fe, la vida divina